La historia de los jardines de Aranjuez se remonta al siglo XIV cuando la Orden de Santiago construyó allí un pequeño palacio y un pequeño canal aprovechando un meandro del rio Tajo. La belleza del entorno cautivó a la monarquía Española a lo largo de los siglos, especialmente a Felipe II que fue un gran aficionado a la botánica y la jardinería. Actualmente los jardines de Aranjuez están divididos en cuatro inmensos jardines llenos de fuentes, esculturas, árboles centenarios y juegos de agua. Los jardines tienen el sello de los más grandes jardineros reales y el conjunto ha sido declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el
año 2001.