27 de abril de 2019
Jardines: La Granja y el romeral de S.Marcos.
Pintura: Exposición Guerrero/Vicente en el Museo de Arte Contemporáneo.

Habrá un primer punto de encuentro a las 10:15h en la estación de Chamartin para los que quieran hacer el viaje desde Madrid con nosotros y un segundo punto de encuentro, a las 10:50h, en la estación Segovia AV para los que quieran ir por su cuenta.
Un autocar privado nos recogerá a las 11:00h en la misma estación y nos llevará a La Granja para visitar sus jardines con el profesor Álvaro Mingo. A continuación nos dirigiremos a Segovia para la siguiente visita a el Romeral de San Marcos.
Sobre las 13:30h finalizará la visita a los jardines y tendremos tiempo libre hasta las 16:00h que nos encontraremos en el museo de arte contemporáneo Esteban Vicente en el que Mónica Seguí nos explicará la exposición “Guerrero / Vicente”,  los dos únicos artistas españoles que formaron parte de una de las corrientes artísticas más importantes del siglo XX: el Expresionismo Abstracto Americano.
Para la vuelta nosotros regresaremos en el tren de las 18:22, con llegada a Madrid a las 18:50h, pero la línea Segovia – Madrid tiene una elevada frecuencia de trenes y podéis elegir el que mejor se adapte a vuestros planes.

Precio: 95€
El precio incluye exclusivamente las entradas, las explicaciones de Álvaro y Mónica y los traslados en autocar privado: Segovia AV – La Granja – Romeral de San Marcos.

Los jardines de la Granja son el ejemplo más paradigmático de jardín barroco en territorio español. Sin embargo, a pesar de poseer grande similitudes con jardines barrocos franceses como Versalles o Vaux le Vicomte, la disposición y el tamaño de los jardines reflejan el carácter reservado y comedido de Felipe V. Destacan el conjunto monumental de fuentes, los trazados rectilíneos y la presencia de árboles monumentales.

El Romeral de San Marcos es un jardín experimental del paisajista Uruguayo Lenadro Silva, en él se experimentaba con distintas especies que utilizaba posteriormente en sus proyectos.
El jardín tiene un trazado confuso y una apariencia asilvestrada con cierto aire
hispanomusulmán que le confiere la forma en que utiliza el agua.

Museo de Arte Contemporáneo. Exposicion “Guerrero / Vicente”
Con esta exposición se ponen de manifiesto las similitudes, y las diferencias, entre dos artistas que, tradicionalmente, la historiografía ha tratado siempre individualmente y por separado, dada la férrea personalidad artística y estilística de ambos.
Existen una serie de coincidencias vitales que marcan los años de aprendizaje de los dos. Esteban Vicente nace en 1903 y José Guerrero en 1914, por lo que, hasta una fecha central en las dos trayectorias, el primero se anticipó a los movimientos del segundo. Pero compartieron los mismos escenarios. Los dos estudiarían en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Tras su formación académica, los dos encaminaron sus pasos a París, hervidero de la vanguardia artística europea. Los dos se sintieron especialmente atraídos por Matisse, pero
también por el cubismo y la Escuela de París. Gracias a sus matrimonios con sendas mujeres norteamericanas, los dos se trasladaron a los Estados Unidos. Esteban Vicente en 1936, José Guerrero en 1949. Una guerra medió entre ambas partidas. Los dos habían dado comienzo a su carrera en el marco de una figuración renovada que paulatinamente iba diluyendo la mímesis y acercándose a la abstracción. El punto de inflexión en ambos casos, el año que señalaría el cambio de lenguaje artístico, es 1950. Para Esteban Vicente, el acontecimiento
más importante de su vida sería la exposición Talent 1950, para la que fue seleccionado por Meyer Shapiro y Clement Greenberg. El mismo año, José Guerrero se instaló en Greenwich Village, donde estaba establecida una importante colonia de artistas, y comenzó a tratar a agentes que pronto lo llevaron a la galerista Betty Parsons. Se relacionaron, cada uno con sus
filias y sus fobias, con De Kooning, Rothko, Kline, Motherwell, Guston, Newmann, Pollock, etc., y desde entonces se mantuvieron fieles a los dictados de la primera generación del Expresionismo Abstracto Americano.
A pesar de las diferencias estilísticas, ambos tuvieron una preocupación común por el color. En el caso de Guerrero, muy pronto, como elemento estructurador de la composición; en el de Vicente, más tarde: su primera preocupación fue por la estructura del cuadro, pero a finales de 1950, comienza a investigar sobre el modo de atrapar o fijar la luz, y lo consigue gracias al color, que además impregna la obra de emoción.