Una tregua

Galería Alvaro Alcazar, Castelló, 41
14 de abril a el 23 de mayo de 2018
Profesora Laura Ávila
Se ha programado la siguiente visita 
Jueves 17 de mayo a las 11.00 h

 

La Galería Alvaro Alcázar invita a la reflexión con Una tregua, una exposición colectiva que reúne a ocho artistas nacionales e internacionales: Eduardo Arroyo, Simon Edmondson, Kepa Garraza, Nigel Hall, Peter Krauskopf, Antonio Murado, Guillem Nadal y Udo Nöger.


En un período acelerado en el que priman la inmediatez y el bullicio, las obras presentes en esta muestra versan sobre la importancia del sosiego y la quietud tanto en la vida como en el arte. Para que las ideas se desarrollen deben reposar en un lugar metafórico donde no sólo tiene cabida la producción, sino también la meditación. Así, los momentos de calma son necesarios para retomar cualquier actividad. A través de diferentes géneros, técnicas, temáticas y estilos los artistas de Una tregua proponen espacios físicos o mentales para encontrar el descanso o el silencio y evidencian que para moverse con fuerza es imprescindible parar.

Eduardo Arroyo
Madrid (España), 1937
Artista polifacético, fundamentalmente pintor, pero también escultor, dibujante y escritor.
Nacido en 1937 en Madrid, Eduardo se exilia de la España franquista y en 1958 se instala en París donde comienza su formación como pintor.

Expone en el Salón de la Joven Pintura y en la galería Claude Levin y en poco tiempo se convierte en Francia en uno de los protagonistas esenciales de la vanguardia figurativa de fuerte contenido político.
La pintura de Arroyo tiene desde sus orígenes una gran inspiración literaria y suele adscribirse a la llamada “figuración narrativa”. Adopta además aspectos del dadaísmo, del surrealismo o del pop. Se considera que Eduardo Arroyo ha creado una iconografía y un estilo inconfundibles, muy personales, que le independizan, por así decirlo, de cualquier corriente o movimiento.

Simon Edmondson
Londres (UK) , 1955
Estudia en la capital británica y en Nueva York, pero actualmente vive y trabaja en Madrid.

Edmondson practica, desde sus inicios, una pintura de corte figurativo y lenguaje
expresionista, donde las formas se deshacen y desvanecen en escenarios vacíos y ruinosos, como una evocación nostálgica y rescatadora del pasado.
En sus años de formación Simon estudió en profundidad a los grandes maestros del  barroco. Sus raíces se hunden en Tiziano, Velázquez, Bacon y Goya, de quien recibe una influencia radical en sus obras vinculadas a la denuncia social.
Formalmente suele trabajar técnicas clásicas: utiliza el lienzo, el papel y también acetatos parafinados sobre los que pinta al óleo, a la acuarela, al pastel o al carbón. Ha trabajado también el aguafuerte y la litografía.

Kepa Garraza
Berango, Vizcaya (España), 1979
Formado en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco, el Bradford Art College de Inglaterra y la Universidad de Barcelona, Kepa Garraza inicia su trayectoria expositiva en 2004, momento a partir del cual recibe diferentes becas de estudio y premios.

Ha mostrado su trabajo en centros de arte como el Museo Patio Herreriano de Valladolid, el CA2M de Madrid, el Artium de Vitoria, el DA2 de Salamanca, el Museo San Telmo de San Sebastián o la Fundación BilbaoArte de Bilbao, y espacios artísticos de otros países como Estados Unidos, Reino Unido, China, Perú, Chile o Alemania. Sus citas individuales más recientes han tenido lugar en la Academia de España en Roma y en Castor Gallery en Nueva York. Hasido reconocido con el Premio Casa de Velázquez-Estampa en 2015, el Premio dePintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos en 2013 o el Premio de Pintura Internacional Guasch Coranty y el Premio Obra Abierta en 2012, entre otros galardones. Su obra hoy es parte de los fondos de significativas colecciones públicas y privadas como Los Bragales, Circa XX, Ibercaja, Iberdrola-UEX, INJUVE, la Comunidad de Madrid, los museos Artium o Patio Herreriano y fundaciones como BilbaoArte, Focus-Abengoa, Guasch Coranty o María Cristina Masaveu Peterson.
La obra de Kepa Garraza reflexiona acerca de la naturaleza de las imágenes que
consumimos a diario. Mediante escenarios ficticios donde se recrea una realidad paralela, invita al espectador a cuestionarse problemáticas relacionadas con la identidad y la manipulación de la información. Su obra pone en tela de juicio los discursos oficiales y losprocesos de legitimación institucional.

Nigel Hall
Bristol. Gloucestershire (UK), 1943
“Mi trabajo ha girado siempre en torno al espacio. Estoy fascinado por la forma en que la geometría puede percibirse en el paisaje”.

Nigel Hall estudió en el West of England College of Art de Bristol y en el Royal College of Art de Londres.
Desde hace cinco décadas, Hall ha explorado la interrelación entre el interior vacío y la superficie exterior en sus esculturas y dibujos utilizando a su vez intervalos espaciales, y formas geométricas así como el juego de la luz y la sombra. Se interesa por los cambios de estado que se producen en el espacio y por el binomio movimiento y quietud.

 

Peter Krauskopf
Leipzig (Alemania), 1966
Además de beber del romanticismo, la producción de Krauskopf también tiene influencias del suprematismo ruso y de la pintura de campos de color promovida por la Escuela de Nueva York.


A lo largo de su trayectoria, Krauskopf ha unido tradición y contemporaneidad mediante un lenguaje abstracto con el que configura vistas de diversos formatos.
Formado en la Hochschule für Grafiklaind Buchkunst de Leipzig, actualmente reside y trabaja en Berlín. Desde el comienzo de su carrera ha participado en numerosas exposiciones como las celebradas en la Mies der Rohe-Haus, en 2007; el Foro Kunst Rottweil y el Kunsthalle Lingen, ambas en 2008; o la Berlin Clondyke de Canadá,  en 2011.
Asimismo, su obra se puede contemplar en numerosas colecciones públicas y privadas.

Antonio Murado
Lugo (España), 1964
Antonio Murado nació en Lugo, aunque vive y trabaja en Nueva York. Virtuoso de la técnica, aplica el color, barnices y disolventes en ligeras veladuras de apariencia líquida con las que consigue trasladarnos a espacios íntimos entre la abstracción y lo figurativo. Murado nos sitúa así en un espacio sensorial que nos invita tanto el deleite estético como a la reflexión
intelectual.


En su búsqueda Murado se cuestiona los límites del tiempo, ya que de la superposición de capas pictóricas surge un efecto tridimensional muy evocador. También se plantea los límites del espacio, pues a través de la fragmentación pretende alcanzar la totalidad.
A lo largo de su trayectoria ha creado un vocabulario muy personal en el que encontramos marañas, paisajes helados, olas, pétalos, redes, pizarras… Todo ello representado con delicadeza y refinamiento extremos. También se ha interesado por el retrato.

Guillem Nadal
Sant Llorenç, Mallorca (España), 1957
Guillem Nadal pinta en una casa perdida en el campo de Son Servera, en Mallorca, pero viaja constantemente por Asia, India, Tailandia y Laos.

El gesto y la materia son una constante en el trabajo de este artista, que abandona las técnicas pictóricas habituales para manipular directamente los pigmentos con las manos, arrastrando, rascando y, en definitiva, dejando su huella. Como dice el propio artista, sus cuadros “cuentan el encuentro entre lo gestual y las sedimentaciones, o lo que es lo mismo, el trabajo y el azar” permitiendo, en ese sentido, dejar la huella del tiempo. No obstante, el gesto de Guillem Nadal tiene un concepto definido previamente, convirtiendo así el cuadro en espacio de reflexión.

Udo Nöger
Enger (Alemania), 1961
Udo Nöger estudió en la Universidad de Bielefeld y en la Universidad de
Paderborn. Gracias a una beca Nixdorf realizó una estancia a principios de los 90 en NuevaYork.

Su trabajo se basa en la síntesis de la imagen pintada y la estructura de la luz del objeto. En las pinturas de Nöger existe cierta insinuación de un espacio profundo, que invita al espectador a mirar dentro de la imagen misma: un horizonte donde la imagen decrece gradualmente. El material del lienzo y las diferentes tonalidades se vuelven transparentes y actúan como una ilusión de tercera dimensión. El espacio, por otro lado, parece abrirse tras el lienzo en unos profundos campos de color.
La obra de Nöger genera un lugar entre el poder ilusorio y sugestivo de la pintura y la fuerza de la luz.

(Fuente:https://www.galeriaalvaroalcazar.com)

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